A orillas del río Guadalquivir se encuentra la capital Andaluz, Sevilla, una ciudad con grandes monumentos, y pequeños rincones. Su legado árabe, plazas y tapas, la hacen un espacio lleno de alegría y buena energía, ideal para pasar unos días de descanso.

Bajo la brisa del verano un corto recorrido en carrosa puede ser el plan perfecto para llevarte la primera impresión de esta majestuosa ciudad.

 
   

Visitar La Plaza de España, ubicada en el Parque María Luisa, debe ser uno de los planes obligatorios dentro de tu visita turística, su imponencia te robará toda la atención. Rodeada por agua, grandes columnas y escaleras, esta plaza te dará la mejor bienvenida a la cultura sevillana.

 
 

En ella se encuentra una de las plazas de toros más importantes del país, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, haciendo referencia a la tradición taurina tan representativa de su cultura.

 
 

El puente de Triana, divide la hermosa Sevilla en dos, la impotente y deslumbrante, y la artística y encantadora. Por un lado puedes encontrar historia y por el otro tradición.

   

La cerámica, la porcelana y azulejería embellecen las calles y casas de esta ciudad andaluz. Jarras, platos y baldosas se dejan contagiar por este arte, producido y pintado por manos sevillanas.

 
       

El flamenco es su danza típica, siempre se celebran fechas especiales con encuentros y fiestas relacionadas a este baile. Desde lo más profundo de sus raíces el flamenco hace parte de su esencia, va a en su sangre. Un buen plan es visitar algún bar y pasar la noche contagiado por este envolvente ritmo.

 
 

El baile, la cerámica, su exquisita gastronomía y monumentos, la hacen un lugar encantado, que te narra una historia diferente en cada uno de sus rincones.